miércoles, 15 de junio de 2011

sou jam

A veces rompo el silencio, y le hablo a mis espacios vacíos de vos. Les cuento que ha sido mucho mejor el saber que uno tiene un lugar… para vivir tranquilo.
Miro al diría y pronuncio todos los refranes que me has dicho.
Toco de a poco las paredes de lo que alguna vez fue amable, y descubro, bronca.
Hubo una hija antes de la hija… hubo amor antes de la bronca.
Pasaron tantas palabras, tantos momentos.
La convivencia es incompatible con la rigidez y el amor con mi peor es nada.
Y ahí voy… de a poco rompiendo la afonía.
Uno quiere tener la verdad, pero yo ya no la quiero. Por que si de algo he aprendido es que no hay verdad. Hay quien se deja vivir y disfruta de lo que de a poco nos da el pasar.
Existís, tenes derecho, vales, sos amable y podes todo lo que te propongas tanto como el otro.
De pronto abro la ventana, con urgencia, para que entre aire. Ese aire que siempre nos falto. Y cada vez que lo pienso me sigue dando la misma sensación.
La comodidad no ha dejado nada más que comodidades. Y el entendimiento del otro es necesario para referirse.
Algunas veces creo salir corriendo para corresponder a lo que nunca di y siempre pediste y como diría Mario… viceversa. Pero es inútil pronunciarse en lo que no existe.
En la cercanía nos queda compartirnos como padres y en los sueños, como me pasa de vez en cuando.
Hoy camino mas despacio, quizás por el sobre peso o por la incongruencia de mis relaciones sin permutas. Camino para pronunciarme en la vida que quiero.

Ramiro

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